El tatuaje amateur es de una estética mediocre, con variación de profundidad en la implantación del pigmento, con consecuencias negativas desde el punto de vista histológico y de higiene, que pueden producir alteraciones en el proceso de cicatrización de la piel (cicatrices profundas, hipertróficas, formación de queloides, etc.) e irregularidad del trazo. Los motivos son simples y de una pobre realización artística, dando una policromía rara por la utilización de tintas no adecuadas para la piel (pigmentos minerales inestables que por modificación en su composición alteran su coloración con el paso del tiempo con un resultado azulado o verde).
El tatuaje profesional no presenta ninguno de los efectos del tatuaje amateur. El tatuaje es regular, homogéneo, de igual profundidad. Para llegar a estas constantes de resultados con un método manual, el tatuador debe asumir un largo aprendizaje. Es importante el dominio artístico, horas de dibujo, investigación y perfeccionamiento de diversas técnicas según el estilo que el tatuaje lo requiera. Es la obra de un artista, por lo que se deberá un tiempo para buscar a su tatuador preferido, visitando diferentes estudios de tatuajes, leer publicaciones referentes al tema que tratamos y en lo posible asistir a convenciones que se realizan en diferentes partes del mundo, para definir nuestro gusto personal y congeniar con nuestro tatuador preferido dentro de todos los estilos artísticos. Es conveniente asesorarse preguntando a otras personas sus experiencias particulares. Tenemos que comprender que la habilidad artística no es transmisible de un tatuador a otro, dependiendo del estilo artístico de cada profesional, de su entrega y habilidad en el dominio de la técnica. Es importante buscar al tatuador, sin que el precio de la obra nos condicione esta elección. Un tatuador profesional deberá cubrir una serie de gastos, mantenimiento del local y equipos, impuestos, y sobre todo reposición del material desechable, actitud dictada por el riesgo de transmisión de enfermedades (SIDA, Hepatitis B, Tifus, Herpes, etc.). El tatuador tiene la obligación de contestar todas las dudas que el cliente tenga acerca de la higiene, darle la seguridad y garantías a lo largo de todo el procedimiento. Por lo tanto entendemos que no es conveniente tatuarse en festivales de música, concentraciones, partys y eventos de similar índole.
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Además el tatuador requerirá de cierta sensibilidad estética que aconseje al cliente a la hora de presentar el trabajo, así como de la parte del cuerpo que se desea decorar. No es ético tatuar en las manos, pies, axilas, cara o cuello por diferentes razones médicas y estéticas, como tampoco se tatuará a personas que tengan problemas en la coagulación de la sangre (diabéticos, hemofílicos), trastornos en la piel (soriasis, herpes, hongos, acné profundo, etc.) embarazadas, madres en períodos de lactancia, personas con historial epiléptico, patologías cardíacas como el uso de marcapasos, etc.). Si pretendemos una buena calidad en la implantación del pigmento, indicaremos al cliente que días antes de la realización del tatuaje evite el consumo de alcohol ya que este tiene consecuencias vasodilatadoras en la piel, haciendo que el tatuaje sangre abundantemente, lavando la tinta antes de entrar en la piel, haciendo más frustrante la concreción del tatuaje, y mas dolor para la persona que se tatúa además de una mayor pérdida de tiempo para el tatuador. Es importante venir a la sesión de tatuaje tranquilos, evitar estados de estrés o ansiedad, sobre todo para la mujer en período menstrual, ya que estos factores influyen en la rigidez de la piel, y por lo tanto en la penetración de las tintas.
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Debemos darle importancia a la hora de cómo se integrará nuestro tatuaje en el cuerpo, es habitual encontrarse con tatuajes en la cual el dibujo se ha colocado en una postura invertida, torcido o no respetando la arquitectura natural que nos dibuja nuestro propio cuerpo, así como también dibujos excesivamente pequeños que no logran llenarse de calidad artística, por lo que el tatuador se verá limitado en expresar su habilidad, cansándonos con el paso del tiempo de nuestro tatuaje que se verá pobre, muy difuso o confundido. Un trabajo realizado correctamente tendrá el valor que el artista pudo lograr, haciendo que cada día nos guste más, que estemos orgullosos del diseño escogido, al punto que no desearíamos que nuestra pequeña obra de arte desaparezca con el tiempo. Tenemos que entender que el tatuaje, siendo un fetiche como cualquier otro, debe ser pensado y elegido con conciencia ya que lo llevaremos para el resto de nuestros días.
El maquillaje permanente y la dermografía médica es una técnica de implantación de los pigmentos donde los parámetros son reglables: profundidad de penetración y calibración de agujas correctas y composición del pigmento. Es un procedimiento científico o técnico, parametrado y permite producir los mismos efectos con los mismos resultados. A diferencia del tatuaje artístico, es transmisible de un operador a otro, con un aprendizaje corto, y sin “don artístico”. Los criterios personales se reducen ya que se tratan de la reconstrucción de una parte de nuestro cuerpo por diversos motivos (accidentales, o quirúrgicos, como reconstruir una cicatriz, una aureola mamaria post-mamoplástica, vitiligo, alopecia, etc.), o el maquillaje estético permanente. Llegando a este punto, señalamos la importancia del estudio de la morfología del rostro para poder realizar un perfecto maquillaje adaptado a la fisionomía de cada uno, para tratar de embellecer al máximo, conforme a unas pautas determinadas o cánones que se suponen que es la perfección.
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